El hombre que pensaba que los aplausos de las ocho eran por su armónica ya tiene cortometraje propio

Herman Schreiber va a cumplir 80 años este viernes. Schreiber padece alzhéimer, pero durante toda esta pandemia no se ha olvidado de salir todos los días a tocar la armónica desde su ventana cuando la gente ha salido a aplaudir durante el confinamiento. El sentía que esa ovación era para él; su cuidadora, Tamara Sayar, le hizo creer un día que los aplausos para el personal sanitario eran, en realidad, para él y para el concierto que daba a sus vecinos. Esta emotiva historia tan real, que empezó siendo una mentira piadosa, ha inspirado un corto de animación que acaba de salir a la luz, y que trata de homenajear en general a todas las personas que han cuidado de otras durante este confinamiento.

En ‘La Ventana’hemos hablado con Jordi García, el director ‘Hermann’ y socio del estudio ‘23lunes’. Esta historia le inspiró en una de las noches del confinamiento viendo noticias e informaciones cuando se encontró con el vídeo de Schreiber: «Me pinchó le corazón un poquito». Jordi se fue a dormir esa noche, pero solo podía pensar en qué imaginaba él cuando salía a tocar: dónde viajaba, qué sensación tenía… «Me levanté por la mañana muy pronto, me acuerdo de que eran como las seis y media de la mañana y me puse a escribir», ha comentado Jordi García en la SER. Al director de Hermann ya le ha dicho más de una persona que este corto podría terminar convirtiéndose en un largometraje.

A ‘La Ventana’ se ha asomado también la cuidadora de Schreiber, Tamara Sayar, que nos ha contado que la historia fue «mucho más casual de todo lo que os podáis imaginar (…) Estaba en casa aburrido, no sabíamos qué hacer y le dije que saliese», él pensaba que era un cumpleaños y aunque su cuidadora se lo intentó explicar no terminó de comprenderlo. Al día siguiente él salió a tocar la armónica y se produjo el momento que se ha viralizado.

Cuando la noticia se compartía al principio por redes sociales, Sayar se lo enseñó y le explicó la notoriedad que estaba teniendo, aunque él no fue consciente de lo que suponía hasta que no lo vio en la prensa o escuchaba a niños que le gritaban su nombre cuando volvía a asomarse a la ventana días después.

Hermann es un alemán muy sensible, de emoción fácil y al que le gusta reír, nos comentaba su cuidadora que lleva un año junto a él pero ha estado muchos máscuidando a su mujer, Teresa, que también tiene alzhéimer en estado muy avanzado.